Nuestra familia religiosa nace el año 1884 en Antequera (Málaga), por obra de M~ del Carmen González Ramos que toma el nombre de Madre Car­men del Niño Jesús al fundar la Congregación.

El Instituto de Hermanas Franciscanas de los Sagrados Corazones, apoyado en la promesa de Cristo Salvador de atraerlo todo hacia Él, vive y se afana por el advenimiento del Reino de Dios y, siguiendo el espíritu de fraternidad universal que comporta el Ideal Franciscano, quiere prestar el mayor servicio a los hombres de nuestro tiempo.

Para ello se propone llevar a cada alumno a la adhesión personal a Cris­to en un ambiente animado por el espíritu de caridad y libertad evangélica y a la solidaridad con todos los hombres a través del sentido del deber y de la responsabilidad personal.

De este modo la Congregación de Hermanas Franciscanas de los Sa­grados Corazones pretende contribuir al desarrollo de la personalidad cristiana de sus alumnos para que, realizada la síntesis personal entre Fe y Vida, ofrezcan al mundo de hoy el mensaje evangélico del Bien y la Paz.

Institución Titular, padres, profesores y personal de administración y ser­vicios, realizamos conjuntamente una tarea que nos aglutina y da sentido a nuestros esfuerzos e ilusiones: la formación integral de los alumnos. Con esta intención,

· procuramos que la participación de todos en la vida del Centro nos ayude a construir la Comunidad Educativa y a realizar el Proyecto Educativo;

· el Reglamento de Régimen Interior regula el funciona­miento del Centro y Garantiza la adecuada coordinación de todos los estamentos y personas que intervenimos en la acción educativa;

· el Consejo Escolar promueve la actualización del Proyecto Educativo, favorece la inserción en el entorno social y ecle­sial, y fomenta la corresponsabilidad.

El buen resultado de la gestión es fruto de la competencia, la 'disponibili­dad, la coherencia y la capacidad de compromiso de todos y cada uno de sus miembros.

 

Estas ideas constituyen una breve síntesis del Documento que define el Carácter Propio de los Centros de las Hermanas Franciscanas de los Sa­grados Corazones.

El conocimiento y la aceptación de estos principios y criterios de actuación harán converger las ilusiones pedagógicas y el trabajo formativo de cuantos formamos la Comunidad Educativa.

La Congregación de Hermanas Franciscanas de los Sagrados Cora­zones crea y ofrece sus centros como un servicio a la sociedad y a la Iglesia. Y por eso:

· da respuesta a una opción educativa que muchos padres re­claman y se abre a todos cuantos desean para sus hijos una educación que libera y personaliza, preocupada más por el ser que por el tener.

· busca la financiación pública que garantiza la gratuidad de la educación y evita toda discriminación por motivos eco­nómicos;

· cuenta con un equipo de profesores y colaboradores que se comprometen a dar una educación coherente y de calidad a todos los alumnos;

· tiene el apoyo y el estímulo de los padres de los alumnos, comprometidos con la opción educativa propia del Centro;

· sigue las orientaciones y los criterios pastoral es de la Iglesia Católica;

· se inserta en la realidad sociocultural de su entorno como expresión de su identidad cristiana y de su vocación evange­lizadora.

 

Este modelo de educación cristiana exige que nuestro Centro sea una auténtica Comunidad Educativa, creadora de un ambiente y estructuras que favorezcan la realización de la persona según valores evangélicos.

El conjunto de estamentos y personas que lo formamos nos integramos armónicamente, a través de una participación efectiva y de una acción educativa coherente:

· La Entidad Titular, Congregación de Hermanas Francis­canas de los Sagrados Corazones, es responsable de la definición y continuidad de los principios y criterios de ac­tuación que garantizan el estilo y la calidad de la educación cristiana que queremos impartir.

· Los alumnos son los primeros protagonistas de su forma­ción, intervienen activamente en la vida del Centro, según las exigencias propias de su edad, y asumen responsabilida­des proporcionadas a su capacidad.

· Los profesores juegan un papel decisivo en el Centro, ya que están directamente implicados en la preparación, realiza­ción y evaluación del Proyecto Educativo.

· El personal de administración y servicios presta una va­liosa colaboración realizando funciones totalmente necesarias para el buen funcionamiento del Centro.

· Los padres, como principales responsables de la educación de los hijos, participan activamente en la vida del Centro, y le prestan su apoyo, sobre todo a través de la Asociación de Padres de Alumnos.

La relación constante entre padres, tutores, profesores y dirección del Centro, da fecundidad y coherencia a la acción educativa, y contribuye a conseguir un buen nivel en la formación integral de los alumnos.

Según el deseo de Madre Carmen, nuestro Centro debe ser una familia, que viva en un clima de sencillez y de paz, de amor y confianza en el Padre que a todos nos hace hermanos, de simpatía hacia todas las cria­turas y de alabanza al Creador.

Algunos aspectos básicos de nuestra acción educativa

La educación que deseamos ofrecer a familias y alumnos requiere una aportación coordinada por parte de todos. Sólo así conseguiremos que nuestra acción alcance sus objetivos. Por eso,

· orientamos a los alumnos en su trabajo formativo escolar para que descubran sus aptitudes y limitaciones, y aprendan a autogobernarse y a desarrollar todas sus capacidades;

· adoptamos una metodología didáctica abierta y flexible, consecuente con los objetivos educativos que persigue el Centro;

· damos la debida importancia al trabajo intelectual de los alumnos, para que cada uno de ellos llegue al máximo de sus posibilidades en este campo;

· potenciamos las relaciones de cooperación entre compa­ñeros, fomentamos la adquisición de destrezas y habilidades, favorecemos la educación a través del movimiento y de la expresión corporal;

· ponemos los avances tecnológicos al servicio de la educa­ción y preparamos a los alumnos para la vida enseñándoles a comprender y criticar las nuevas formas de expresión que van siendo habituales en nuestra sociedad;

· proyectamos la educación más allá del aula y del horario lectivo a través de múltiples actividades formativas que ayu­dan a los alumnos a abrirse a un mundo de dimensiones cada día más amplias, y a tomar parte en iniciativas sociales y pastorales.

Un proceso de autoevaluación continua nos permite verificar el nivel de calidad de la acción educativa del Centro y su adecuación a los intereses y necesidades de familias y alumnos.

Como Centro de Iglesia promovemos la formación integral de los alumnos de acuerdo con una concepción cristiana del hombre, de la vida y del mundo, buscando una síntesis entre fe, cultura y vida, que les prepare a participar en la transformación y mejora de la sociedad.

Sintetizamos la Propuesta Educativa de nuestra Escuela en los siguientes principios que definen el tipo de educación que ofrecemos y criterios de actuación que garantizan la fidelidad de la acción educativa a estos prin­cipios.

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